Análisis de Mass Effect Andromeda
Lo mejor
  • Una fuerte narrativa
  • La ambientación
Lo peor
  • Apartado técnico pobre
  • La inteligencia artificial de compañeros y enemigos
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (7 Votes)
84%

Apenas un año antes de los acontecimientos que definieron a Mass Effect 3, el Arca Hyperion parte rumbo a Andrómeda con el fin de colonizar nuestra galaxia hermana. ¿Esto hace que la nueva entrega sea una precuela de la obra cumbre del estudio canadiense? No, ya que la trama transcurre una vez la nave llega a su destino, unos seiscientos años más tarde. Poniendo las cosas fáciles, ¿verdad, Bioware?

Nueva era, nueva galaxia y nueva historia

Mass Effect Andromeda nos pone en la piel de Ryder, el Pionero, un humano especializado en la colonización y terraformación de distintos mundos. Nuestra misión consistirá en explorar a bordo de la Tempest aquellos planetas preseleccionados que reúnen las condiciones para ser habitados; comprobar su clima, su flora, fauna y, si hubiera vida inteligente, establecer un contacto pacífico con ellos. Hemos de admitir que nos ha parecido realmente interesante cambiar el manido rol de la ciencia ficción y, por una vez, ponernos en la piel de aquel que invade aun siendo pacíficamente.

Durante los primeros compases del juego no hemos podido evitar sentir ciertas similitudes con No Man’s Sky escaneando plantas y animales de un mundo todavía desconocido, aunque por razones obvias esta sensación desaparece en el transcurso de las primeras páginas del guión.

Es importante destacar que aunque las mecánicas y ambientación son evidentemente las de la saga, han sabido mantener al margen la narrativa principal de los acontecimientos de la trilogía, por lo que no es necesario, más allá de la comodidad de conocer ya las razas y su historia, haber jugado o leído absolutamente nada del universo Mass Effect para disfrutar al completo de esta nueva experiencia. No obstante si lo deseamos, desde muy temprano el juego nos desbloqueará innumerables páginas en su códice con las que podremos imbuirnos de su lore.

Marca de la casa

Análisis Mass Effect AndromedaUna vez más comprobamos cómo Mass Effect crece y evoluciona junto con su saga hermana; Dragon Age. No podemos evitar ver las importantes similitudes que comparten el Pionero con el Inquisidor. Nuestro protagonista, al igual que su compañero de Thedas, deberá asumir la gestión de los pocos recursos con los que comienza su pueblo para expandir toda la vida de la Vía Láctea por Andrómeda. Deberemos establecer asentamientos que nos proporcionarán nuevos recursos. Podremos enfocar estos nuevos enclaves como puestos militares o bien como laboratorios de investigación. Cada uno nos proporcionará unos beneficios estratégicos distintos que nos ayudarán según enfoquemos nuestro modo de juego.

Del mismo modo, también crecen ambos juegos de la mano en su mecánica de exploración compartiendo el engaño de ofrecer al jugador un amplio número de pequeños sandbox. No obstante, esta práctica cobra mayor sentido aquí dada su naturaleza de explorar varios planetas. Durante los distintos mapas podremos desplazarnos a pie, ayudados por un jetpack que nos facilitará alcanzar algunos puntos del mapa o en vehículo terrestre, necesario no solo para recorrer las largas distancias de los mapas, sino también por su capacidad para protegernos de ambientes hostiles.

Muchas voces se quejaron de la evolución de la saga, que fue olvidando su fuerte componente rolero en pos de un juego de acción. Bioware ha escuchado esas voces y en esta entrega recuperamos notablemente el árbol de habilidades de nuestro personaje. Además contaremos con un variado arsenal que no solo podremos mejorar, sino también potenciar con multitud de mejoras, haciendo que las posibilidades de personalización se ajusten a cada uno de los jugadores.

A su vez, los combates se resuelven con un ritmo bastante más rápido al que estamos acostumbrados, en los que los enemigos intentarán flanquearnos a toda costa, obligándonos a deslizarnos rápidamente a golpe de jetpack en busca de mejor cobertura. Quizá éste sea el punto en el que podremos sacar los colores al juego, ya que una inteligencia artificial absolutamente suicida nos mandará oleadas de enemigos que ignoran cualquier protección con tal de alcanzar nuestra posición.

En cambio, es de agradecer el diseño de las coberturas en las batallas, alejados del clásico enfrentamiento frontal entre las oleadas enemigas y nuestro equipo; estas se dispondrán en distintos ángulos, de lado, a distintas alturas o incluso levemente giradas sobre el mapa convirtiendo cada combate en una búsqueda constante de una posición ventajosa en la que intentar atrincherarse en un único punto conllevará a una muerte casi segura.

La velocidad que alcanzan los combates ha obligado al estudio a sacrificar parte de su componente táctico, por lo que se elimina el uso del clásico omnigel. Las coberturas las tomaremos automáticamente al colocarnos frente a ellas, y aunque seguirá siendo posible indicarle a un compañero un lugar donde posicionarse o que concentre su fuego sobre un enemigo, no podremos indicarle cuándo lanzar su ataque especial. Esto dificulta enormemente las posibles simbiosis de poderes que, usados a la vez, pueden decantar el favor de una batalla en pocos segundos. Desde nuestro punto de vista, esto no hace los combates mejores o peores, simplemente distintos, más dinámicos, y estamos convencidos de que encontraremos tanto defensores como detractores del nuevo sistema dependiendo del gusto de cada usuario.

Análisis Mass Effect Andromeda

Repoblar una galaxia es una tarea dura. Por suerte no estamos solos…

Por suerte para Ryder, nuestra nave rápidamente se irá llenando de compañeros para esta epopeya donde podrán convertirse en amigos, amantes o incluso con quien mantener cierto desdén. Gran parte de la narrativa de este juego se transporta en las largas charlas que mantendremos con ellos después de cada misión, donde nos hablarán de su pasado, confesarán sus ambiciones, sus inseguridades o incluso los roces con otros tripulantes de la Tempest. La narrativa de estas conversaciones es, como siempre en Bioware, una auténtica obra maestra. Nos sorprenderemos entablando empatía con un perfecto alienígena, dotándolo de la misma credibilidad con la que trataríamos a un personaje de una novela realista. El trasfondo de cada personaje está perfectamente cuidado y será muy fácil para nosotros ceder al engaño dejando de ver polígonos sobre una pantalla para ver unos compañeros muy a pesar de unas animaciones faciales claramente mejorables, incluso rozando lo hilarante en determinados momentos.

El sistema de diálogo abandona la clásica polarización moral por un sistema de respuestas a elegir entre lógico, formal, informal y emocional relegando la moral a un segundo plano. Al principio nos puede resultar extraño, pero a las pocas horas detrás del mando comprendimos el acierto. Mientras Shepard era un personaje asertivo, fuerte y decidido que se mostraría firme ante cualquier decisión que el jugador tomara, Ryder no es más que un joven muchacho al que le ha caído una enorme responsabilidad sobre sus hombros mostrando su confusión, profesionalidad o incluso intentando evadir tensiones con alguna broma. Este nuevo sistema encaja así las nuevas líneas de respuesta abiertas con nuestro nuevo protagonista.

De forma muy puntual vuelven los Quick Time Events, aunque en ocasiones muy bien justificadas sobre el guión donde se nos dará la opción de actuar de forma impulsiva. Hemos de decir que nos parece un completo acierto evitar el tedio de unos QTE que midan nuestra habilidad en mitad de unas cinemáticas por simplemente una herramienta muy intuitiva de interpretación en la que el juego nos preguntará si ser impulsivos o no.

Frostbite a medio gas

Es en el apartado gráfico donde el juego nos ha dejado más templados. El motor Frostbite sobre el que se sustenta el título no consigue exprimir todo lo que estamos acostumbrados a pedir a un juego tanto calibre, consiguiendo que el primer juego de la saga, lanzado en el año 2007, consiga medirse de tú a tú con Mass Effect Andromeda en algunas ocasiones. Recordamos que unas animaciones faciales demasiado pobres no ayudan a enmascarar este lastre. No obstante, creemos que esto no entorpece en absoluto la experiencia de juego, aunque es inevitable preguntarse por qué un diseño gráfico tan elaborado y con tanto potencial no ha sido mejor plasmado en la pantalla. A su favor destacamos sin duda unos maravillosos diseños de alienígenas, escenarios, de nuestra nave y un cuidado de los interiores que seguirá haciendo las delicias de los amantes de los viajes espaciales. Pasear por la Tempest contemplando sus detalles, las zonas de reposo o trabajo de nuestra tripulación, o incluso nuestro camarote de capitán nos proporcionará una conseguida sensación de hogar, queriendo proteger nuestra nave y todos aquellos compañeros que allí trabajan.

No podemos olvidarnos de la labor de ambientación a cargo de la batuta de John Paesano que, si bien no arriesga, consigue hacer bandera del característico sonido de la saga aportando en sus nuevas partituras unas memorables y épicas melodías que nos acompañarán en nuestro increíble viaje por Andrómeda.

Análisis Mass Effect Andromeda

Mass Effect Andromeda para rato

Bioware sabe que nos gusta su universo y ha sabido darnos lo que todos estábamos buscando. La historia principal del juego, que mejora a pasos gigantes cuanto más avanzamos, nos mantendrá pegados al pad durante más de treinta horas con facilidad. Además, el estudio ha decidido implementar un gran número de misiones secundarias que triplicarán el total de horas de juego en algunas ocasiones. Lo cierto es que esto no siempre es tan bueno como podría parecer, ya que muchas de estas misiones no consistirán sino en unas pocas líneas de diálogo acompañadas de unos largos paseos del punto A al punto B dejándonos en algún momento el sabor de boca de ser un recadero intergaláctico, pero aun así su distribución espacializada en el tiempo y aderezada con algunos guiones memorables, cómicos en algunas ocasiones, han hecho que hayamos disfrutado de la gran mayoría.

Además podremos alargar su vida con un cumplido multijugador que, como ocurría en la tercera entrega de la saga, nos proporcionará beneficios en la campaña para nuestro personaje. El sistema de juego también nos es conocido, se trata de un cooperativo a cuatro jugadores contra oleadas de enemigos. Tras completar misiones conseguiremos puntos que nos servirán para desbloquear o desarrollar nuestros personajes. Hemos de decir que, aunque sencillo en su mecánica, nos ha parecido muy adictivo y un completo acierto para aquellos que quieran alargar aun más la vida de este gran juego.

En conclusión, Mass Effect Andromeda nos parece un muy buen juego que, por desgracia, no pasará a la historia no tanto por sus carencias, que las tiene aunque sepa obviarlas, sino por estar a la sombra de su propio nombre. La saga ya no es una sorpresa que dé un golpe sobre la mesa a modo de presentación como lo fue aquella primera entrega en la pasada generación, y eso juega fuertemente en su contra. Eso sí, este hecho no ha impedido en ningún momento que disfrutemos de una fantástica historia que estamos seguros que gustará tanto a los conocedores de la saga como a todos aquellos que se hayan unido recientemente.

Ficha Técnica

  • Nombre: Mass Effect: Andromeda
  • Desarrollador: Bioware
  • Distribuidor: Electronic Arts
  • Plataformas: PS4, Xbox One, PC
  • Fecha de lanzamiento: 23/03/2017
  • Género: Rol, Acción
  • Modos: Un jugador, multijugador
  • Idioma: Castellano
  • Web oficial

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