Con cada lanzamiento de un videojuego, especialmente con los más importantes y de mayor precio, llegan las preguntas de muchos jugadores sobre cuál es la duración del juego en cuestión. «¿Merece la pena gastarme lo que pide la editora para las horas que me va a ofrecer?» es un tipo de pregunta que muchos, entre los que me incluyo, nos hemos hecho.

Bien es cierto que algunos piensan que la duración no es importante, pero yo no estoy de acuerdo con eso. La longevidad de un videojuego es, o al menos lo es para mí, cuántas horas de entretenimiento (aunque desgraciadamente en algunos casos es más martirio que entretenimiento) puede ofrecer. Sencillamente no veo cómo no va a tener importancia cuánto tiempo te puedes divertir jugando a algo, más aún cuando estás pagando por ello. Está claro que la calidad del juego es un factor de vital importancia, si un juego es bueno desearemos que dure más mientras que si es de baja calidad desearemos que se acabe pronto, pero también hay otros.

Duración en los videojuegos - Fallout 4Cada tipo de videojuego ofrece una experiencia de juego radicalmente distinta, así que medir su duración es, como poco, difícil. Con un juego de un solo jugador, por ejemplo uno de aventuras o un RPG, es sencillo; podemos saber con relativa seguridad cuántas horas le dedicaremos como mínimo para acabarlo o las que necesitaremos por completarlo al 100% (ya sabéis, todas las misiones secundarias, conseguir coleccionables, todas las armas, los logros, etc.). Las editoras suelen dar esos datos aproximados, especialmente si el número de horas es alto. Evidentemente cualquiera puede querer jugar más después de conseguir el 100% si ha gustado mucho, pero a efectos de lo que estoy hablando tened en cuenta el tiempo de juego «seguro» (es decir, completar la aventura y lograr el 100%).

Un caso completamente distinto es el de los juegos multijugador. Por un lado tenemos los cooperativos: el tiempo que personalmente dedico a estos juegos suele ir unido a si algún amigo también lo tiene. Sí, siempre se puede jugar con alguna persona random que nos encuentre un buscador, entrando en un servidor cualquiera o similares, pero al menos yo no lo encuentro tan gratificante. Por otro lado, están los competitivos: en este caso es más dependiente de que tenga un matchmaking bien hecho para que la gente no se frustre cuando le toque enfrentarse a alguien mucho mejor que él. Por supuesto, el «factor amigo» influye aquí también, aunque en mi caso no tanto.

Sin importar qué tipo de multijugador sea, saber cuánto tiempo aproximado le dedicaremos cuando lo estamos comprando es una utopía. Me he encontrado con juegos a los que pensaba que iba a jugar poco con cientos de horas a mis espaldas, y viceversa. Un caso que especialmente me llama la atención es el de los shooters, juegos que en esencia tienen cierto grado de repetitividad, pero que dependiendo de cómo funcionen parecen repetitivos o no. Al final, las mecánicas no son muchas en la gran mayoría (aunque alcanzar un nivel alto en ellas pueda requerir mucho tiempo), por lo que importará mucho cómo se adapten a nuestra manera de jugar para que nos parezca aburrido (y con ello repetitivo) o no. En este caso, tener claras cuáles son nuestras preferencias a la hora de comprar un shooter es lo más importante en lo que respecta a dedicarle horas.

Titanfall 2 - Campaña, Shift 1Sea cual sea el tipo de juego, incluso si es un híbrido, hay un factor que es difícilmente olvidable y que afecta a nuestra percepción sobre la duración: su precio. Este es un factor clave. Gastar 50 o 60 € en un videojuego que dura unas pocas horas no es plato de buen gusto. Este efecto, además, puede verse incrementado debido a la publicidad que se haya hecho del juego, pero ese es un tema que trataré en otra ocasión.

El argumento «tiene que durar lo que tiene que durar», heredado probablemente del cine, lo he escuchado en más de una ocasión para justificar la baja duración de ciertos juegos. Si bien es cierto que tiene parte de razón (añadir algo simplemente porque haya más puede ser contraproducente), no puedo sino pensar que en la mayoría de casos es una excusa. Los videojuegos no son como el cine, le pese a quien le pese. Sí, muchos son muy cinematográficos, por lo que deben tener especial cuidado en cómo tratan la historia y la narrativa, pero eso no puede servir de excusa para ofrecer pocas opciones jugables y una longevidad mínima; si no había contenido jugable suficiente, hubiera sido mejor lanzar una película desde el principio.

Valorando la duración en los videojuegos: el «método Heineken»

La duración en los videojuegos es un tema subjetivo, por lo que establecer un baremo para todo el mundo es muy complicado. Como es un tema al que le doy importancia, durante un tiempo estuve buscando la fórmula para poder resolver si un juego me resultaba «rentable» en términos precio/duración, al menos en los juegos o modos para un solo jugador (para los multijugador solo se podría hacer después). Es así como pensé en el «método Heineken», un sistema que he estado usando desde hace un par de años.

La base de este sistema es sencilla: comparar el precio por hora jugable (es decir, la propia división precio/duración como euros/horas) con la misma operación en otras actividades de entretenimiento. En mi caso, escogí cuando salgo a tomar algo con los amigos. En el momento de probar esto lo que solía beber eran tercios de Heineken (recordad, no bebáis si sois menores de edad), por lo que llamé a este sistema el «método Heineken», pero sirve con otras aficiones. Lo importante es ver la relación entre lo que cuesta una hora de juego comparada con una hora de cualquier otro tipo de entretenimiento al que uno dedique su tiempo.

La perspectiva respecto a la duración seguirá siendo subjetiva, por supuesto, pero al menos esta es una manera sencilla de comparar con otro tipo de ocio (por ejemplo, la lectura, ir al cine, salir de fiesta…) para saber si el precio de un videojuego en concreto es demasiado caro para el tiempo de entretenimiento que ofrece. O si, por el contrario, ofrece mucho tiempo a cambio de poco dinero.

En definitiva, y aunque la calidad del juego (en lo que respecta a jugabilidad, calidad visual, etc.) es un factor más importante, no está de más tener en cuenta la duración en los videojuegos que compramos; esto nos ahorrará algunas decepciones.

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