Análisis de I Hate Running Backwards
Lo mejor
  • Cantidad exagerada de armas.
  • Jugar en compañía aumenta la diversión.
Lo peor
  • Partidas muy cortas.
  • A la larga, demasiado repetitivo.
68%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
60%

El género arcade parecía sentenciado con la desaparición de los salones arcade. Esos juegos en los que el único objetivo era el de aniquilar a todos los enemigos que aparecían en pantalla dieron paso a obras con tramas más desarrolladas u otras con claro enfoque multijugador. Por suerte para los que echamos de menos ese tipo de videojuegos, el boom indie ha provocado que sean muchas las desarrolladoras que se animen a ofrecernos juegos arcade de bajo coste y una duración muy superior a las de los mata-mata típicos de los recreativos, y una muestra de ello es este I Hate Running Backwards, un shooter que lleva la firma de Binx y Croteam y de cuya edición se ha ocupado Devolver Digital. ¿Merece la pena probar este spin-off de Serious Sam? Sigue leyendo y lo descubrirás.

Plata y plomo, mucho plomo

Si bien es cierto que la saga Serious Sam no presume de una comunidad demasiado extensa, sí que cuenta con fieles seguidores que podrían encontrar en I Hate Running Backwards una buena opción para salir de la rutina y echar una partida de vez en cuando. La principal particularidad de este videojuego es que nuestro personaje va corriendo de espaldas (de ahí el nombre del juego) mientras suelta plomo a oleadas de enemigos que aparecen por la parte inferior de la pantalla, de ahí que sus creadores lo califiquen como un shoot ‘em down.

Uno de los rasgos principales de este juego es corta duración de las partidas. Al principio sobrevivir cuesta lo suyo, ya que la velocidad de los enemigos es muy superior a la de nuestro personaje, demasiado lento como para esquivar los ataques que recibimos en todo momento. Además, debemos estar muy atentos a los escenarios, generados de forma aleatoria, ya que encontraremos armas y power-ups que nos vienen de perlas para aumentar nuestra capacidad de fuego, aunque a veces ir a por esos ítems puede dejarnos vendidos si no damos cuenta de los enemigos que nos acorralan.

El armamento básico varía dependiendo del personaje elegido, pero tenemos la posibilidad de ir cogiendo una cantidad enorme de armas diferentes. Además, podemos llevar dos armas a la vez, con lo que aumenta la versatilidad dependiendo de los enemigos que aparezcan en pantalla (no podían faltar los decapitados con bombas en las manos), y también contamos con ataque cuerpo a cuerpo. Eso sí, hay que prestar atención al gasto de munición y a recoger todos los cargadores que podamos, ya que la pistola es mucho menos potente que cualquier arma principal.

I Hate Running Backwards

Jodo todo, todo lo jodo

En cuanto al entorno, ya he mencionado que su generación es aleatoria, aunque eso no evita que tengamos la sensación de estar haciendo lo mismo una y otra vez. En todo caso, hay que tener en cuenta que prácticamente todo el entorno puede ser destruido, algo muy útil ya que la cantidad de edificios y decoración es alta, y no es nada extraño quedarnos atrancados y perder puntos de vida. Así, además de disparar a todo bicho que se mueva, también conviene arrasar con el escenario para ganar movilidad y, de paso, recoger algún ítem escondido.

Para amenizar el cotarro, I Hate Running Backwards nos propone fases en las que tenemos que huir en vehículo y, por supuesto, cuenta con enfrentamientos contra jefes finales en las que aumenta el componente estratégico, ya que sus patrones de ataque son mucho más poderosos que los de los enemigos estándar. La dificultad contra estos enemigos es todavía mayor, y es evidente que supone todo un reto acabar con ellos, algo que se agradece, ya que el pique para abatirlos hace que la vida útil del juego aumente. Aun así, los arcade clásicos nos permitían ir aprendiendo los movimientos de los enemigos para llegar a los jefes finales a tope de vida y munición, pero el hecho de que cada partida “sea un mundo” hace que aprendernos los patrones de los adversarios sea poco provechoso

Para cerrar este análisis queda hablar del apartado técnico. I Hate Running Backwards apuesta por un estilo en el que los píxeles son los principales protagonistas, un diseño de personajes y escenarios que nos recuerda en todo momento al magnífico Minecraft. Las animaciones tienen un buen nivel de calidad, así como los efectos de las continuas explosiones que nos acompañan en esta carnicería, ya sea a nivel visual como en materia de sonido.

I Hate Running Backwards

Conclusión

I Hate Running Backwards es un juego que apuesta por el componente aleatorio, algo muy utilizado en la actualidad, y por la locura extrema. Por desgracia, a la larga acaba pecando de monotonía, de ahí que sea una obra enfocada a partidas rápidas para matar el gusanillo. Es necesario decir que jugarlo en compañía aumenta considerablemente la diversión, aunque también la impresión de perder el control de la situación por completo ante la marabunta de luces, destellos y munición que se presenta en pantalla.

En definitiva, un videojuego para ratos cortos con grandes dosis de acción pero una sensación muy palpable de querer aprovechar el tirón de una saga que perdió fuelle desde hace bastante tiempo.

Ficha técnica de I Hate Running Backwards

  • Desarrollador: Binx, Croteam
  • Distribuidor: Devolver Digital
  • Plataformas: PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, PC
  • Fecha de lanzamiento: 22/05/2018
  • Género: Arcade, shooter
  • Modos: Un jugador, multijugador local
  • Idioma: Castellano
  • Web oficial

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.