Razer nos ha brindado la posibilidad de probar una nueva remesa de sus productos, y en este análisis os vamos a mostrar todos los detalles del Razer Wolverine Tournament Edition, un gamepad para Xbox One que tiene como principal atractivo el añadido de botones configurables extra para que nuestras partidas sean más llevaderas y, en muchos casos, tengamos un acceso más rápido y eficiente a distintas acciones. Vamos con el análisis, no sin antes agrader a Razer la cesión del producto para su testeo.

Unboxing

El gamepad Razer Wolverine Tournament Edition llega presentado en una caja de cartón con los habituales colores negro y verde de la marca californiana, y en esta ocasión, con los distintivos de Xbox One, lo que deja claro que este periférico está enfocado en la next-gen de Microsoft. En la cara frontal podemos ver una imagen del propio mando, mientras que los laterales y parte posterior está reservada para la muestra de las especificaciones más relevantes, como dimensiones y explicación de los botones adicionales.

Al abrir el embalaje encontramos el gamepad perfectamente protegido por un marco de espuma, mientras que el cable y el resto de accesorios están introducidos en una caja de cartón ubicada en la parte inferior. Por supuesto, no pueden faltar las pegatinas de Razer, instrucciones y tarjeta de agradecimiento.

Razer Wolverine Tournament Edition

Características

Ya con el mando en nuestras manos, podemos ver que su diseño y medidas son muy similares a las del oficial de Xbox One. Las dimensiones del Razer Volverine Tournament Edition son de 106 x 155 x 66 milímetros, mientras que el peso es de 256 gramos, lo que hará que cualquier usuario de esta consola se acostumbre rápidamente a sus características.

Si nos centramos en los detalles que le diferencial del oficial, lo primero que salta a la vista es la cruceta, cuatro botones independientes que recuerdan más a los del DualShock de PlayStation. Por su parte, los botones ABXY cuentan con pulsadores mecánicos, de modo que el tacto es muy diferente respecto al original y, todo sea dicho, más cómodo y eficiente.

Los gatillos apenas han sufrido variaciones, tanto en estética como en pulsación, y justo a su lado encontramos los botones M1 y M2, totalmente configurables y perfectamente accesibles con los dedos índices. También tenemos en esta zona el conector para el cable USB, cuya longitud es de tres metros y al que tendremos que mimar al máximo, puesto que la composición del gamepad y del propio cable hace que sea exclusivo para el Razer Wolverine Tournament Edition.

En la parte trasera también tenemos muchas variaciones. Cabe recordar que Microsoft no permite a terceros diseñar mandos inalámbricos para su consola, de ahí que la desaparición de la zona ubicada para la baterías se haya compensado con la aparición de dos botones para limitar el recorrido de los interruptores, algo muy útil en juegos que se necesite una respuesta rápida, así como los botones M3 y M4, también configurables y perfectamente colocados para que la ergonomía no se vea resentida en ningún momento.

Por último, la cara inferior cuenta con un conector jack de 3,5 milímetros para auriculares y micrófono, lo que nos permite utilizar cualquier headset analógico.

Conexión a Xbox One

Una vez conectado el mando a nuestra consola, lo primero que podemos admirar es la presencia de la iluminación RGB acompañando al logo de Xbox, un toque de la casa que no podía faltar.

A la hora de configurarlo, tenemos a nuestra disposición una aplicación con la que modificar diferentes niveles de vibración, calibrar la sensibilidad de los sticks, elegir la iluminación que más nos guste y, lo más importante, configurar a nuestro gusto los botones M.

En caso de que también queramos utilizar el Razer Wolverine Tournament Edition en PC, es necesario saber que se trata de un gamepad 100% compatible y configurable a través de Razer Synapse.

Razer Wolverine Tournament Edition

Conclusión

Sin lugar a dudas, el gamepad Razer Wolverine Tournament Edition supera en todos los aspectos al mando oficial de Xbox One salvo en el apartado de conexión, aunque ya hemos comentado que el hecho de contar con cable es por decisiones ajenas a Razer. La cruceta con botones independientes, el tacto de los botones ABXY y la cantidad de configuraciones que podemos preparar para nuestros videojuegos favoritos hacen de él una gran opción tanto para jugadores profesionales como para el resto de usuarios, siempre y cuando su precio oficial de 139,99€ no suponga un problema.

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