Ha pasado más de una década desde que las franquicias Guitar Hero y Rock Band entraran por la puerta grande en el mundo de los videojuegos. Su apuesta musical caló hondo entre las legiones de fanáticos de géneros como el rock, el metal, el punk o, en menor medida, el pop, gracias a catálogos repletos canciones míticas y la posibilidad de interpretarlas con periféricos que simulaban una guitarra/bajo y una batería, además del micrófono, ya utilizado en otra saga de éxito como Singstar.

Las ediciones de ambas franquicias, así como los DLC’s con packs de canciones, no paraban de gotear, pero la fórmula mágica comenzó a perder peso, y a pesar de los intentos de recuperar la magia de antaño con periféricos más complejos o de la llegada de videojuegos como Rocksmith, en los que se pueden conectar guitarras y bajos reales, el género musical ha ido perdiendo fuelle hasta quedar prácticamente extinto.

Sin duda, su recuperación pasa por tirar de originalidad, y en el caso que nos ocupa ha sido la desarrolladora francesa Headbang Club quien se ha animado con Double Kick Heroes, una fusión de shoot ‘em up y videojuego musical. ¿Cómo es posible esa mezcla de géneros tan dispares? Pues tan sencillo como colocar en la parte inferior una línea de ritmos y en el resto de la pantalla cinco personajes montados en un coche disparando a oleadas y oleadas de zombis ansiosos de sangre y vísceras.

Put your pedal to the metal

Para ir entrando en materia, Double Kick Heroes nos transporta a un mundo devastado por una invasión zombi, algo que desconocían los cinco protagonistas de esta historia. Tras meses encerrados en el local de ensayo, llegaba la hora de dar el primer concierto de la gira, pero el público que encontraron no estaba preparado para mosh pits y wall of deaths, más bien para comerse a todo bicho viviente que encontrara a su paso.

Con ese disparatado punto de partida tendremos que ir recorriendo un mapa en el que se reparten zonas de combate y puntos de control en los que charlaremos con personajes que nos recordarán a estrellas del metal. Como podréis imaginar, será en las zonas de combate donde entraremos en acción con un catálogo de cañonazos compuestos por Elmobo (Nightmare Creatures), y al ritmo de sus canciones iremos aniquilando a todos los no muertos que traten de asaltarnos.

A lomos del Gundillac, un coche de seis ruedas preparado para el exterminio zombi, iremos soltando plomo a diestro y siniestro, y para ello podremos elegir entre jugar con gamepad, teclado, stick o periféricos de juegos musicales. Sin duda, lo más recomendable es optar por una batería USB o por un stick, ya que en las dificultades más altas las combinaciones de botones requerirán de gran velocidad y coordinación, sin olvidar que en los enfrentamientos contra jefes finales, además de acertar con cada golpe de bombo, caja o platos, tendremos que mover el coche hacia arriba o abajo para no ser heridos.

Ópera rock en proceso

En el momento de redactar esta preview, el modo Historia se nos queda bastante corto, ya que en unas dos horas lo habremos completado, pero cabe remarcar que será ampliado próximamente, o al menos es lo que entendemos teniendo en cuenta que en el mapa hay un mensaje de “Work In Progress“. En un principio apenas contaremos con una línea para el bombo, y a medida que vayamos acertando cada golpe podremos pasar de la pistola a mejores armas, una especie de tutorial sin complicación alguna para adaptarnos a su jugabilidad. Poco a poco la cosa se irá complicando con la entrada de la caja y los platos, líneas en las que tendremos armamento adicional que lanzará el resto de componentes del grupo, ya que las armas principales están enganchadas a los pedales de la batería.

Una vez completado el modo Historia tendremos la oportunidad de revivir las canciones que más nos hayan gustado en el modo Arcade, una buena forma de sacarle más jugo a Double Kick Heroes y, de paso, de comprobar si estamos preparados para subir la dificultad. Por su parte, el modo Infierno nos invita a jugar con canciones que nos obligarán a contar con una velocidad y coordinación excepcionales, mientras que el editor de niveles nos brindará la oportunidad de crear líneas con nuestras canciones preferidas o jugar con las que hayan diseñado otros jugadores. Por el momento, el catálogo no es demasiado extenso, ya que apenas aparece una decena de canciones de Deftones, Metallica o Linkin Park, entre otros, y el mayor problema a la hora de jugar con canciones creadas por la comunidad es la necesidad de cargar el archivo MP3 correspondiente a esa canción. Los fans de estos grupos no tendrán problema a la hora de encontrar Be Quiet and Drive, Master of Puppets o Numb, pero en caso de que la duración del archivo sea diferente a la utilizada por el creador, será imposible seguir la línea de tiempo mostrada en el juego. Aun así, no deja de ser una gran apuesta por la duración infinita del juego.

Pixel-Art muy cañero

Para acabar esta preview, cabe remarcar el trabajo realizado a nivel gráfico. Obviamente, las líneas de ritmos no necesitan de un trabajo espectacular, pero sí es necesario alabar el diseño de personajes, escenarios y enemigos, así como las animaciones. La sangre se derrama a raudales entre las oleadas de plomo que dispararemos, mucho más visibles con canciones de géneros como heavy metal o thrash metal, y ese toque ochentero elegido para la ocasión le viene que no pintado a Double Kick Heroes. Gran elección y gran trabajo para deleitarnos con un trabajo visual excelente.

En definitiva, Headbang Club se ha merecido totalmente los premios cosechados por Double Kick Heroes, como el de mejor videojuego indie de la Gamescom 2017, y es que hablamos de una propuesta totalmente adictiva y frenética, con un catálogo de canciones de calidad y un trabajo en materia visual digno de alabar. Ojo, que todavía se encuentra en Steam Early Access, por lo que habrá que esperar a nuevas actualizaciones que amplíen el modo Historia y, por supuesto, a su lanzamiento definitivo.

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